jueves, 13 de octubre de 2011

Si se pudiera medir el hueco que deja el dolor. Si se pudiera pesar lo que no existe. Si se pudiera sostener la lágrima antes de caer, si se pudiera pesar esa lágrima. Si todas las lágrimas pesaran lo mismo que pesa lo que no existe, si midieran lo que mide el hueco que deja el dolor. Si se pudieran medir o pesar entonces se podría contar cuánto ha dolido el dolor, cuánto ha pesado la lágrima.

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